Cómo el hábito de leer la Biblia es esencial para la fortaleza de los jóvenes.
Si pudieras resumir la juventud en una palabra ¿cuál sería?
El apóstol Juan respondería a esta pregunta con la siguiente palabra: fuertes. En 1 Juan 2:13-14, el apóstol del amor destaca tres grupos de personas dentro de la iglesia. Primero, se dirige a todos los miembros, llamándolos «hijitos». Luego, destaca a los «padres», refiriéndose a los miembros mayores de la comunidad, y a los «jóvenes». A este último grupo, Juan atribuye tres características: resisten al maligno, son fuertes y la Palabra de Dios permanece en ellos.
La conexión que el apóstol establece entre la fortaleza de los jóvenes y su adhesión a la Palabra de Dios no es inédita en el contexto bíblico. El Señor instruyó a Josué a ser «fuerte y valiente», cuidando de no desviarse de la Ley de Dios dada por medio de Moisés. Salomón relacionó la fortaleza con la sabiduría (Proverbios 24:5; Eclesiastés 7:19), y el apóstol Pablo dejó claro que la verdadera fortaleza reside en la debilidad humana, para que se resalte el poder de Dios (2 Corintios 12:7). Pablo también escribió al joven Timoteo, recomendándole que se nutriera de las palabras de fe y la sana doctrina para ejercitarse en la piedad, en lugar del ejercicio físico (1 Timoteo 4:6).
Más allá del vínculo entre la fuerza y la Palabra de Dios, las Escrituras también muestran una relación entre la debilidad y la ausencia de la Palabra. En 1 Corintios 11:30-31, Pablo sugiere que la debilidad y la enfermedad de muchos provienen de la falta de discernimiento personal respecto al pecado. En este asunto, no hay instrumento más eficaz que la Palabra de Dios, más cortante que una espada y capaz de discernir los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).
La fuerza de la juventud encuentra su fuente en la lectura de la Palabra de Dios.
En un tiempo en que todos alzan la bandera del empoderamiento, los cristianos deberían recurrir a la lectura de la Biblia en busca de verdadera fuerza. Nuestra juventud es un momento propicio para empoderarnos, ya sea en nuestras relaciones, círculos sociales o carreras profesionales. En todos estos ámbitos, el hábito de leer la Biblia será el mejor ejercicio para convertirnos en jóvenes que vencen al maligno, según el apóstol Juan.
El hábito de leer la Palabra de Dios es una cuestión de fortaleza.
Fortalece tu hábito de lectura con la Biblia de la Escuela Dominical.




