A través del tiempo y el espacio
Cómo el hábito de la lectura nos conecta con la Iglesia global e histórica.
Si tuvieras acceso a una tecnología que te permitiera contactar con alguien que vivió en otro período de la historia y parte del mundo, ¿de quién te gustaría aprender?
¡Esta tecnología ya existe y se llama escritura!
Leer y escribir son tan comunes en nuestro mundo moderno que apenas nos damos cuenta de la cantidad de tecnología invertida en una sola página de un libro. Desde la formación de los idiomas y el desarrollo del alfabeto hasta la producción de tinta y papel y la fabricación del libro, ¡han transcurrido milenios de desarrollo humano!
Cuando pensamos en un libro de esta manera, el hábito de la lectura se convierte en una práctica vital para la Iglesia. Según las Escrituras, la Iglesia está compuesta por aquellos que se salvaron por la fe en Jesucristo, dispersos por todo el mundo (Apocalipsis 5:9) y a lo largo del tiempo, incluyendo a aquellos que ya han muerto físicamente (Hebreos 12:23). A través de la lectura, tenemos acceso a estos hermanos y hermanas con quienes, por razones geográficas o históricas, nunca tendríamos contacto excepto en el cielo.
¡No es coincidencia que Dios mismo haya decidido preservar Su Palabra por medio de la escritura!
El Señor usó el testimonio de personas santas, inspiradas por el Espíritu Santo, para hablarnos (Hebreos 1:1-2). Hoy en día, esto sucede principalmente a través de la lectura.
El hábito de la lectura, por tanto, puede ser una herramienta poderosa en nuestro camino de crecimiento en el Señor.
- A través de los estudios y comentarios bíblicos, nos enriquecemos con la iluminación del Espíritu Santo, trayendo bendiciones a nuestros hermanos y hermanas a través de las Escrituras.
- A través de historias y ficción, nos inspiramos en la imaginación de nuestros hermanos y hermanas y vemos el mundo de otras maneras.
- A través de las biografías, nos sentimos alentados por las experiencias de hermanos y hermanas en su camino con Cristo.
- A través de la poesía, somos edificados por la creatividad de hermanos y hermanas que glorifican al Señor con su arte.
- A través de los libros devocionales, se nos desafía a escuchar la voz de Dios con la ayuda de hermanos y hermanas devotos.
¿Qué tal trascender los límites del tiempo y del espacio a través del hábito de leer y experimentar la Iglesia en una escala más amplia?




