¿Existe una receta infalible que pueda aplicar a cualquier relación que desarrolle en mi vida?
Estoy seguro de que alguna vez has experimentado conflictos en tus relaciones. También sé que lograste resolver algunos conflictos con mayor facilidad que otros. En el fondo, albergamos el deseo secreto de tener una receta que nos facilite las cosas. Desafortunadamente, no existe una receta que funcione para todas las situaciones, pero hay algunos ingredientes que siempre puedes tener a mano para resolver conflictos.
Ingrediente 1 — Paz
La Biblia siempre nos exhorta a vivir en paz. Jesús dijo que quienes buscan la paz son muy aventureros (Mateo 5:9). No caminemos con Cristo; la paz que reina en nuestros corazones debe rebosar en nuestras relaciones. Pablo afirmó que la paz de Cristo debe ser el árbitro de nuestras relaciones interpersonales (Colosenses 3:15). ¿Reina la paz en tu interior? ¿Eres capaz de irradiar esa paz en tus relaciones?
Ingrediente 2 — El autogobierno
El autogobierno es la capacidad de hacer lo correcto. Pablo nos exhorta a tener paz con todos los hombres, en cuanto dependa de nosotros, es decir, mientras tengamos la oportunidad de decidir, debemos optar por la paz (Rm 12.18). Cómo necesitamos autogobierno para este aspecto de nuestra vida, porque con frecuencia somos llevados por el impulso de protegernos y de hacer aquello que ya juzgamos correcto. El derecho por encima del amor y del altruismo. El egoísmo es un enemigo de la paz y de la resolución de conflictos, pero el autogobierno puede vencerlo.
Ingrediente 3 — El Oído
En Gálatas 6:3, Pablo nos exhorta a llevar las cargas los unos de los otros. Un aspecto de llevar una carga es escuchar el clamor de ayuda del otro, su dolor, el peso que un hermano no puede soportar solo. La pesada carga de tu hermano puede ser ligera para ti, pero eso no cambia el hecho de que él no puede llevarla solo y que es tu deber ayudarlo.
Ingrediente 4 — El perdón
Quizá este sea el tema más difícil en este asunto. En la oración más recitada del mundo, el Padre Nuestro, Jesús nos enseña a pedir al Padre que nos perdone de la misma manera que nosotros perdonamos. Piénselo bien: ¿puede usted realmente escucharlo así? Es un gran desafío, pero es la orden de Cristo: mantener el corazón libre de ataduras e inundado de perdón. ¿Hay alguien a quien debería perdonar?
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Mantener relaciones en la vida diaria no es una opción, es imperativo. Para lograrlo, entre muchos ingredientes clave, destacan cuatro: paz, autogobierno, escucha y perdón.
Al leer sobre esto, resiste la tentación de pensar en la otra persona y piensa en ti mismo. ¿Tus relaciones son buenas?
¿Promueves la paz de Cristo?
¿Hay alguien a quien aún no has perdonado, o alguien que aún no te ha perdonado?

Reflexione, ore y no pierda tiempo. Acierte sus relaciones.
Revista: Unos a otros, Bases bíblicas de la familia
Por André Lima — Editor en jefe




